La realidad de los sueños
3 noviembre 2010 | 2 Comentarios »Y allí estaba la puerta cuya llave no vi; / y allí se alzaba el velo que lo ocultaba todo: / Un vago murmurar cerca de Ti y de Mí / se escuchó… y después nada, ni de Mí ni de Ti.
Omar Jayyam
“Como te lo cuento”
Por Carolina Azcarla
Hoy, por una de esas circunstancias de la vida, he recalado por aquellos parajes donde tanta ilusión sembré, tanto amor viví, en otro tiempo. He recorrido esos caminos tan sabidos por mí, y el recuerdo me transformó en un zombi que transitaba por aceras que ya anduvo, reviviendo momentos que ya fueron. Quise huir de aquella ilusión, tangible para mí en ese momento, pero estaba atrapada en el laberinto. Me vi allí ¡Dios, que recuerdos! recorriendo los mismos lugares, dando cientos de pasos ya por mí conocidos. Voy sola. La persona que antaño me acompañara, y que dejó tan impregnado el ambiente de sensaciones que ahora penetran por todos los poros de mi cuerpo, ya no viene conmigo. Pero todo me recuerda a él: el aroma de los setos; el olor a tierra mojada; el resplandor de los faros de los automóviles y el chapoteo de sus ruedas sobre los charcos del asfalto; el crujir, al pisarlas, de las piñas secas con que alfombran los dos cipreses la acera de la puerta del jardín de su casa, donde hacen guardia. Aún hoy, me veo guardándome una de esas semillas, después de juguetear con ella, como recuerdo de aquel instante. Todo está empapado de él, como yo ahora de esta lluvia persistente que me cala hasta los huesos y me deja aterida de frío, rígida como estatua de Lot, quizás por mirar hacia atrás, cual hizo ella.




