El tren de Caronte
25 junio 2010 | Sin comentarios »La tragedia ocurrida el miércoles en Castelldefels, cuando un tren de Alta Velocidad se llevó por delante a un grupo de jóvenes, puede ser, después de todas las investigaciones precisas, porque haya sido el resultado de muchas imperfecciones; porque existieran múltiples irregularidades; porque fuera el fin inevitable de una excesiva irresponsabilidad; porque se hayan agotado las papeletas de la suerte para algunos, los más osados; porque, y sobre todo, el responsable por encima de todo haya sido el azar. Mala suerte. Eso es lo único que de verdad define este suceso.
Ahora, por un lado, las familias y amigos de las víctimas pedirán explicaciones a la Administración, y tratarán de conseguir consuelo e indemnizaciones del Estado; mientras, por otro lado, el Estado se esforzará en demostrar que todo estaba correctamente en orden con la legislación vigente y que está libre de toda responsabilidad. Pasado el tiempo, reabrirá el paso elevado (ahora cerrado), hará otro paso subterráneo más (que no se amortizará) para mayor fluidez de los viajeros a la hora de cruzar de andén, llegará incluso a desviar el paso del tren de Alta Velocidad llevándolo a otro lado –a pesar de las quejas de algunos-, y soterrará las vías todas para que no peligre nadie. Y un mal día, después de que todo esté perfecto, saldrán unos chavales a jugar a la vía y el tren se llevará a alguno por delante. Eso es mala suerte. El azar en su peor estadio.




